12 de abril de 2008

TARDE DE PERROS


Después dicen que las fotos son caras. Andaba persiguiendo a una mariposa cuando a unos cincuenta metros veo unos dientes afilados, reluciendo por el sol y las babas, acercándose a gran velocidad hacia mi posición. Vi, después, que era un perro furioso luciendo una camiseta con el lema “nasio pa matá”. Puse en marcha mentalmente las nociones leídas sobre “trato de perros”: “Sobre todo no tengas miedo porque el perro lo huele y es peor”, “agáchate a su altura y extiende tu brazo con la palma de la mano hacia abajo para que te huela”, ¡Cómo voy a agacharme si es más grande que yo!, ¡Y si le doy la mano me la arranca de cuajo!, y lo del miedo, mejor lo sustituyo por el pánico a ver si le desconcierto.
Me tuvo inmóvil diez eternos minutos hasta que llegó su dueño. Estás en su terreno, -me dijo-, lo siento, -contesté-, sólo pretendía hacer unas fotos a una linda mariposa sin dientes, por favor, apártalo de mis húmedos pantalones. Di por terminado mi paseo y me fui a casa a meditar.

6 comentarios:

Akinol dijo...
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Jorge Rodríguez dijo...

¿hiciste una foto a tu amigo?
;-)

Erna Ehlert dijo...

Juan, que gracia me hace la manera de contar tu historia con el perro. Pero es así, dan pánico. Rosi y yo en uno de nuestros paseos por un camino publico nos encontramos dos ca de bestiar muy grandes y muy negros en medio del camino delante el portal abierto de su casa y no nos atrevimos seguir. Estuvimos ahí de pie como estatuas esperando un buen rato hasta que venia el amo de los perros. Se rió de nosotras y decía: impresionan,eh....

Por cierto, la foto de la mariposa es muy bonita. Me encantan los colores de esta.

Un saludo Erna

Erna Ehlert dijo...

Juan, soy yo otra vez.
Te quería mencionar una cosa: Veo en fotos de mariposas que las atraen con fruta bien madura. Así, llévate una naranja para atraer las y no tendrás que perseguirlas por caminos peligrosos.

Un abrazo Erna

Salondesol dijo...

Mi padre también me decía: que no huelan tu miedo, por que te morderán.

Un día salía de mi casa a comprar leche a la vaquería, tenía 11 años, salió a mi encuentro un perro que no había visto antes, estaba muy sucio y era muy feo. Ladraba furioso enseñando los dientes, y no se me ocurrió otra cosa que gritar más fuerte que él y agacharme a coger una piedra imaginaria (tuve la mala suerte que no había ni una).
El perro no se si por el susto o por temor a la pedrada, pero metió el rabo entre las piernas y huyó. Solo pensé, uf! ya puedo temblar tranquila, ya no me ve...

mike dijo...

yo he tenido perro siempre, pero a veces dan sustos, la verdad, de todas maneras ese perro debía estár controlado si era tan peligroso como dices, a no ser que te metieras en casa de nadie , no entiendo la respuesta del dueño, eso se puede denunciar sin más,.
mike