19 de agosto de 2019

ANDRÉS MONREAL

Tras comerme un bocata en Can Costa en Santa Gertrudis me apetece hacer un recordatorio al pintor chileno fallecido en 2012 y que dejó en este bar una cuarentena de lienzos que nunca estuvieron a la venta porque el propietario del bar se los iba comprando para ayudarle a ir viviendo.



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